EE.UU: Experimentos secretos de Control Mental con drogas


f818e-could-military-mind-control-get-out-of-hand-video-85127ffe70En 1994 el senador John D. Rockefeller reveló que en el último medio siglo el Pentágono experimentó con centenares de miles de su propio personal militar innumerables veces exponiéndolos intencionalmente a drogas.

Fueron revelados secretos proyectos con horrorosos experimentos puestos en práctica por el Ejército, la CIA y otros organismos estatales de EE.UU.  Usaron (e inventaron) toda una gama o espectro de drogas y desarrollaron todo tipo de técnica parapsicológica, especialmente el hipnotismo, telehipnotismo y la “telepatía sintética”.

El suero de la verdad

El proyecto MK-ULTRA es el más conocido, diseñado para producir y probar drogas y agentes biológicos usados para el control mental, la modificación de la conducta y el lavado de cerebros. La Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), anterior a la CIA, ya buscaba el “suero perfecto de la verdad” para hacer declarar a los prisioneros, y lograr obediencia. Este organismo experimentó (sin éxito) con un suero basado en el THC del cannabis, un “elixir mágico”que les permitiera manipular y controlar las mentes e ideas de la gente. Practicaban la hipnosis, narco hipnosis y altas dosis de la droga mezcalina con ellos.

Existen hoy día nuevos y más desarrollados superprogramas que forman parte de la estrategia militar de EE.UU. El objetivo ilusorio es llegar a controlar las mentes y eso los llevó a probar el efecto de muchas drogas, lobotomía y técnicas de electrochoques en pacientes involuntarios psiquiátricos, prostitutas, negros y extranjeros.

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En busca del “suero de la verdad” muchos de los experimentos de “control mental” y de “modificación de la conducta” del MK-Ultra se realizaron en otros países (Europa y Canadá). Entre ellos los efectuados por el renombrado profesor de neurología y psiquiatría escocés –a sueldo de la CIA– Ewen Cameron.

Cameron combinaba el ECT (electrochoque) con barbitúricos y drogas peligrosísimas como thorazine, nembutal, seconal, phenothiazine, pentylenetetrazol, tetradotoxin (que es uno de los tres ingredientes que se utilizan en la zombificación, una neurotoxina cien veces más mortal que el veneno de la “viuda negra” y diez mil veces más que el cianuro); scopolamine (que causa también delirium, parálisis y hasta la muerte); mezcalina; clorpromazina; acetylcholine (para bloquear la memoria); baradanga (hace que la gente obedezca cualquier comando); BZ (mucho peor que el LSD, sus efectos duran 80 horas, produce amnesia y se clasifica como agente químico alucinógeno de guerra); heroína; prolixin; anectine; aphylla de anabasis; anfetaminas; 2-gb (ayuda a la comunicación telepática); cannabis o curare (que anula el juicio y la voluntad).

LSD, una efectiva arma potencial

Un papel especial ocupó el LSD, al cual la CIA en 1947 beatificaba considerándolo como arma potencial,  agente químico paralizante, para el lavado de cerebros y para influir la mente e inducir estados alterados de conciencia. El LSD era cien veces más potente que el psilocybin y psilocin (hongos “mágicos”), y 4.000 veces más potente que la mezcalina. Es común que el LSD produzca el llamado trip, una pesadilla continua de casi 12 horas a las cual no hay forma de escapar, si es que el sujeto no se suicida… Dado que este alucinógeno no tiene ni color, ni sabor, ni olor, la CIA lo mezclaba en las comidas/bebidas de la gente, sin que esta lo supiese, creaban confusión mental, alteraban la estructura de la personalidad, ocasionando todo tipo de psicosis y esquizofrenias (y la CIA los observaba). Las víctimas sufrían reacciones agudas de pánico, depresiones, suicidios y asesinatos.

La CIA probó también crear personalidades robotizadas (asesinos políticos programados) que asesinasen por comando y que no recordasen nada luego de sus crímenes (sugerencia poshipnótica). Cameron creía posible reprogramar la mente humana, borrar la memoria e imponer una nueva personalidad. Con enormes sacudidas eléctricas, drogas muy potentes e hipnosis, se mantenía a las víctimas-pacientes semanas y meses en estado inconsciente (letárgico o de coma) mientras –de día y de noche– una cinta sinfín repetía mensajes grabados dirigidos a su subconsciente. Se borraba la memoria (amnesia provocada artificialmente) y se insertaba una falsa. Después se programaba la mente con determinados mensajes para comportarse diferente en su nueva personalidad.

Todas estas armas han sido consideradas “no letales” por EE.UU. El objetivo no son solo los militares del enemigo, sino también las poblaciones civiles (“enemigas”, y la propia población de EE.UU.). Dentro de la estrategia militar este tipo de armamento puede hacer que el “enemigo” puede estar o no estar enterado, de que está siendo atacado, o influenciado.

Fuente: www.unoentrerios.com

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