Una pintura renacentista muestra la evolución de la variedad de la sandía

Pintura de Giovanni Stanchi
Pintura de Giovanni Stanchi

Observe la esquina inferior derecha de este cuadro. Si nunca antes había visto una sandía así, no está solo. Esta pintura, correspondiente al siglo 17 y atribuida a Giovanni Stanchi, nos muestra un tipo de sandía que nadie conoce en el mundo moderno.

Esta fruta fue pintada en algún momento entre 1645 y 1672 y ofrece una visión de una época anterior a que el cultivo cambiara la horticultura para siempre.

Sin ir más lejos, James Nienhuis, profesor de horticultura en la Universidad de Wisconsin, utiliza la pintura de Stanchi en sus clases para enseñar acerca de la historia del desarrollo del cultivo.

“Es divertido ir a los museos de arte y ver las imágenes de naturaleza muerta, y ver lo que nuestras verduras parecían hace 500 años”, afirma. En muchos casos, es la única oportunidad que tenemos de escudriñar en el pasado, ya que no podemos preservar los vegetales durante cientos de años.

La sandía vino originalmente de África, pero después de la domesticación prosperó en climas calientes en el Medio Oriente y el sur de Europa. Probablemente se hizo común en jardines y mercados europeos en torno al año 1.600. Sandías antiguas, como la de la foto de Stanchi, probablemente sabían bastante bien. Nienhuis cree que el contenido de azúcar habría sido razonablemente alto, aunque a la vista se ve muy diferente a las actuales.

Cambios en la sandía
Cambios en la sandía

Esto se debe a que durante mucho tiempo se han cultivado sandías sin ese color rojo brillante que reconocemos hoy. El interior carnoso que se observa en esta obra pictórica es en realidad la placenta de la sandía, que contiene las semillas. Tal como nos muestra esta imagen, la placenta de las sandías silvestres carecía de las altas cantidades de licopeno actuales, que le dan el color rojo.

Con el paso de los siglos, por supuesto, no sólo hemos cambiado el color de la sandía, sino que también se ha experimentado con la eliminación de las semillas. Para Nienhuis esto no es más que una “progresión lógica” que se produce afortunadamente en todo tipo de cultivos, incluido el cannabis.

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

Para muchas personas el avance y la modernidad están reñidos con posicionamientos éticos que se apoyan en la premisa de que ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’. Al parecer, según sus suposiciones existió un un tiempo en el pasado donde la gente vivía felizmente. Pero las lecciones que nos deja la historia no dejan lugar a dudas y tanto el campo de la agricultura como la alimentación nos dan buena prueba de ello.

A lo largo de la historia ni las sociedades nómadas ni más tarde las sedentarias tenían garantía alguna sobre la seguridad de su comida y su agua. Las comunidades nómadas dependían de lo que la tierra quisiera dar, imposibilitadas para desarrollarse. Mientras, las comunidades sedentarias estaban sometidos a toda clase de plagas y putrefacciones.

Las mazorcas de maíz que ahora disfrutamos, el trigo de hoy en día o la carne con garantías veterinarias son el resultado de generación sobre generación de hibridaciones, cultivo selectivo y progresos en las ciencias agropecuarias y médicas. En el pasado tenían que apañarse con cosas de dudoso sabor y con carnes y pescados obtenidos y conservados de maneras realmente creativas.

Imagen: Trigo antiguo (derecha) en comparación con el moderno (centro e izquierda).
Imagen: Trigo antiguo (derecha) en comparación con el moderno (centro e izquierda).

Hoy en día hay quejas de lo artificial que es nuestra alimentación y agua potable. Hace siglos, las alternativas fueron el cólera, la gastroenteritis, el carbunco (ántrax), la triquinosis, la salmonelosis, la listeriosis, el botulismo, el síndrome de Guillain-Barré, la gangrena gaseosa, la hepatitis, la diarrea, etc.

Las epidemias de los cultivos y el ganado provocaban constantes hambrunas, y antes de que aprendiéramos a separar el agua potable de las aguas fecales y echarles cloro y otros productos químicos, beber agua era una actividad de alto peligro. También la leche, excepto la materna, pues antes de que aprendiéramos a pasteurizarla (gracias a Luis Pasteur, el padre de la microbiología) provocaba tuberculosis bovina, neuropatía inflamatoria desmielinizante, enteritis, carbunco (ántrax) y demás.

La comida era muy cara de producir, conservar, transportar y comercializar, y estaba sujeta a numerosos imprevistos. El precio del pan fue históricamente una cuestión de estado (un aumento excesivo en su precio podía ocasionar revueltas porque la gente no tenía mucho más para comer). Con frecuencia, una familia no podía pagarse las calorías necesarias para alimentar a todos sus miembros; hacerlo de forma saludable o al menos variada era una fantasía de aristócratas, arzobispos, reyes y papas.

Imágenes sobre el cannabis en la historia

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Primeras trazas de cannabis -restos de fibras- hallados por los arqueólogos en tierras de la antigua Mesopotamia, en la actual Turquía. Datan de hace diez mil años.
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Aspecto del cannabis sativa de Vienna Dioscurides, 512 d.C.
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En Egipto el cannabis se empleaba por sus semillas, fibras y aceite, pero también en contextos rituales, o para curar glaucomas, inflamaciones y enemas.
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Hasta el siglo XIX, el mayor o menor contenido en THC de las variedades era de origen natural. Fue entonces cuando se empezó a cruzar con el fin de aumentar su psicoactividad. A partir de la segunda mitad del siglo XX el cultivo del cannabis ha experimentado una gran revolución.

Fuentes: 

http://www.vox.com/ http://lapizarradeyuri.blogspot.com.es/ https://www.dinafem.org

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